La primera pregunta que nos hacemos es: 
¿cómo trabajamos desde la comunicación por la eliminación de la violencia de género?  


Cada vez que comunicamos damos un mensaje que construye realidad. Esa realidad puede ser de una u otra manera y eso puede colaborar con la equidad, la diversidad y la inclusión o con ideas más violentas, como la desigualdad, el destrato o la sumisión.
 


Venimos de años de historia de desigualdad en la comunicación. Las representaciones de mujeres y LGBTIQ+ que vimos, leímos o escuchamos fueron injustas y estereotipadas. Las representaciones que refuerzan la desigualdad de género y construyen un rol de sumisión en relación a los varones son parte de la violencia mediática y simbólica, términos técnicos que recibe la violencia de género en el ámbito de los medios de comunicación.

A grandes rasgos, ampliar la representación, hackear el estereotipo de las mujeres en lugares de cuidadoras u objetos de deseo y dejar de fomentar los discursos de odio son formas de estar en la vereda opuesta de la violencia y colaborar a construir una comunicación con perspectiva de género.
 

Seamos parte de la creación de un mundo nuevo, más justo, más igualitario.  
Activemos para una comunicación no violenta.